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jueves, 9 de octubre de 2008

Black Album (1991) - Metallica


1991, con 15 años conocía a Metallica que por entonces editaban su quinto vinilo, pero no dejaban de ser, a mis infantiles ojos, unos peludos que no me llamaban la atención. Pero cuando realmente me calaron hondo fue tras la edición de este disco y, sobre todo, tras la visualización en la televisión de videos como “Enter Sandman”, “Sad But True” (adoro este video, con esos ojos de Hetfiled y esos fans volviéndose locos) y “Nothing Else Matters”, sobre todo éstos dos últimos que, tras grabarlos de la MTV me los ponía una y otra vez. Este detalle es una clara muestra del cambio radical que vivió el sonido de la banda con este disco y que les valió numerosas críticas por parte de sus más clásicos y greñudos fans.

El popularmente conocido como “Black Album” (1991) tuvo un montón de singles, hasta cinco, de lo que se deduce que fue un verdadero éxito al que Ulrich & Co. supieron sacar partido con una impresionante gira de 4 años que empezó en octubre de 1991 y terminó en agosto de 1994, llegando a tener, Metallica nunca se han cansado del directo, una pequeña continuidad entre agosto y diciembre de 1995 llamada “Escape from the Studio '95” cuando ya grababan su siguiente álbum “Load” (1996). Como anécdota diré que en 2006 repitieron la misma fórmula cuando ya grababan su disco "Death Magnetic" (2008) con "Escape from the Studio '06" Concretamente entre el 12 de octubre de 1991 y el 4 de julio de 1993 Metallica permaneció tan sólo 77 días sin estar en la carretera. Con ésto quiero dar énfasis a la que para mí es una de las mejores giras de todos los tiempos que, junto con el ZOO TV de U2, adornan el especial momento musical que se vivió a lo largo de todo el planeta en el principio de la década de los 90. En 1993 y para poner la guinda a esta espectacular gira, editaron la caja “Live Shit, Binge And Purge” con tres horas de audio, cinco de video y hasta un nudo del pelo de James Hetfiled dentro de una réplica de uno de los baúles de gira del grupo ¡Delirante! En junio de ese mismo año, Metallica actuó en el campo del Rayo Vallecano en Madrid bajo un manto de agua de impresión. Yo lo vi en video y la envidia no me dejó tranquilo hasta que tres años más tarde, en 1996, les vi en el estadio de La Peineta junto a mi Fermín y mi Guillermo El conquistador” teloneados por Corrosion Of Conformity y Soundgarden ¡Casi nada! Y para terminar con el apartado de la fabulosa gira de Metallica con motivo de su “Black Album” hablaré del escenario en la gira “Wherever I May Roam Tour” en los arenas de EEUU y Canadá que, en forma de diamante, se situaba en el centro del recinto y que tenía dentro del mismo un área reservada para unos pocos fans, llamada “Snakepit”, nido de serpientes o manicomio donde ¿Cómo no volverse loco? En la caja “Live Shit, Binge And Purge” (1993) están los planos y aquí podéis ver dónde estaba (aunque Hetfiled y su voz están terribles...) o también aquí

Este "Black Album" se inicia con uno de los primeros riffs que me aprendí en guitarra, el de “Enter Sandman”, para poder acompañar a mi amigo Michel en las tardes/noches de la playa en Benidorm con la guitarra española de mi hermana mayor. Detrás de este riff llegaron el resto de riffs del álbum que apostaría por decir que son los que más gente se han aprendido con sus guitarras en todo el planeta. Yo mismo, por ejemplo, he de decir que este disco ayudó, sin duda, a que me gustara de verdad tocar la guitarra porque era una pasada tocar sus canciones a dos guitarras y que aquello sonara bien. Luego llegaron los “Contortus” con Jaume, Fer y Jacobo y ese gusto se convirtió en adicción. Lástima que al final nunca saliésemos del local de ensayo...

Y poco más voy a decir de este estupendo disco. Que revela la maestría de sus creadores y cómo supieron convertir su fama dentro del mundo del Thrash en fama estelar a nivel mundial haciendo temblar los cimientos de los arenas y estadios de todo el planeta con una mezcla de sonidos duros, melodías y riffs para recortar y pegar en la pared.

A destacar:

  • La limpieza del bombo en todos los cortes. (El primer doble bombo al que presté atención)
  • Los seis minutos largos de "The Unforgiven" cargados de emoción.
  • El poner “Through The Never” justo delante de “Nothing Else Matters” y convertir en esos diez minutos en un contraste cojonudo entre el más veloz heavy y la más hermosa balada.
  • La pedazo de gira de cuatro años. ¿Cuánta gente habrá podido ver a estos tipos en directo desde 1981?
Buque.
Crítica publicada el 20 de octubre de 2008