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domingo, 21 de noviembre de 2010

Introducción

En 1990 Sonic Youth editaron su octavo disco: “Goo” y se embarcaron en una gira que les llevó a recorrer Europa durante el año siguiente acompañándose de bandas como Dinosaur Jr., Nirvana o Babes in toyland. Para recoger lo ocurrido durante esos delirantes días, se pusieron en contacto con el director David Markey que utilizando cámaras de pequeño formato y con un presupuesto total de $6.000 recogió lo mejor y más estrambótico de la primera gran gira europea de Sonic Youth dejándonos inolvidables momentos como los innumerables desvaríos de Thurston Moore ("You're not just a duck, you are human, YOU ARE HUMAN”) o la lisérgica descripción por parte de Dave Grohl y Chris Novoselic de los alimentos que hay en una mesa encadenada con las locuras de Kurt Cobain vestido del “Doctor Bacterio” y destrozando el escenario mientras suena de fondo “School

El video que en 1992 editó la banda californiana: “1991 the year punk broke” me sirve como pretexto y como marco para llevar a cabo una reflexión sobre el momento musical que aconteció en ese año 1991.

En este blog irán apareciendo de forma periódica críticas personales de los discos que, desde mi punto de vista, marcaron 1991, la primera parte de la década de los 90 y, por su importancia y calidad, el mundo de la música en general.

El blog quedará dividido en 3:
  • Por un lado me voy a centrar en los discos que a mí, personalmente, me parecieron mejores (de hecho, los mejores que jamás he oído) Esta será la sección más importante.
  • Por otro dejaré un espacio para los discos más importantes de ese año que coincidieron, en gran medida, con ser de los más importantes en la carrera de sus autores.
  • Y como licencia, dedicaré una sección a los discos que orbitaron en torno a 1991 (un par de años antes o después) y que, por su calidad, completaron la calidad musical de ese final de los años 80 e inicio de los 90.

Mi pregunta es, y es aquí donde quiero que empieces a opinar tú: ¿Por qué todo en 1991...? ¿Qué ocurrión en esa época?

A parte de mis opiniones, me gustaría que también estuviesen las tuyas y que propongas discos, corrigas errores o aportes lo que quieras para ver si entre todos logramos averiguar cuáles fueron las causas para que 1991 fuese tan fructífero musicalmente hablando.

Muchas gracias por pasarte por aquí.
Buque.

Sailing The Seas Of Cheese (1991) - Primus


Hablar de Primus es hablar, sin duda, de Les Claypool quien en esta banda, y citando a la Wikipedia, toca el bajo eléctrico, el bajo fretless (sin trastes), el contrabajo, el fiddle (violín rústico), el fuzz, el clarinete y la mandolina y en la que también ejerce de voz... En fin que quien no conozca a este gran músico le dedique unos minutos en su Spotify o le eche un vistazo a sus múltiples videos no sólo por la calidad que va a encontrar sino también por lo bien que se lo va a pasar.

Pero hoy voy a empezar confesando lo mucho que conozco a Primus y los pocos discos suyos que he escuchado. Lo cierto es que esta es la decimotercera crítica que hago de un disco de 1991 y con Primus me pasa que sé que tienen un montón más editados y estoy convencido de que en todos voy a encontrar canciones estupendas entre las que conozco muchas sueltas, pero nunca me he puesto con otros discos suyos. Nada que ver con otras bandas de las que he hablado aquí como Pixies o Nirvana y de las que venero cada minuto de su discografía. He de decir, pues, que este “Sailing the seas of cheese” es el único de Primus que he escuchado entero y es que no es un estilo, el de estos tipos, que me vuelva loco. Pero como en 1991 pasaron cosas tan especiales, Primus editaron su trabajo más popular y, claro, llegó a España, a Madrid, a Aluche y al meterse en mi dormitorio me pareció brutal. Esto de amar tan sólo uno de los discos de alguien es algo que me ocurre con un buen puñado de bandas. En algún punto de sus carreras sacan un disco que devoro, lo convierto en mi “favorito del momento” y lo subo de puestos en la escala de valores musicales de mi cabeza por encima de discografías enteras de otras bandas, pero curiosamente no vuelvo a escuchar ningún otro suyo jamás. Con el paso de los años sigo y sigo escuchando el disco en cuestión y no me canso de él, pero ¿el resto? Ahí se quedan, en el olvido. No sé por qué pero es así. Me pasa con este “Sailing...”, me pasa Con el “Ill Communication” (1994) de los Beastie Boys, me pasa con el "Louden Up Now" (2005) de Chk Chk Chk, con el "Crash" (1996) de Dave Matthews Band, con el “...And The Circus Leaves Town” (1995) de Kyuss... Curioso, ¿verdad? Seguro que me pierdo un puñado de buenos temas pero es que no doy abasto y así lo confieso.

Del disco en cuestión voy a destacar, lógicamente, unos bajos alucinantes con especial atención al sonido metalico que desprenden cuando el bueno de Les golpea las cuerdas contra los trastes o el mastil. No os lo perdáis en “Tommy the cat”, en concreto en el minuto 3:06. Las guitarras, mmmm, poco que destacar. Casi siempre en un cuarto plano por detrás del resto de elementos de la banda (para no quitar, tampoco, protagonismo), no me dicen mucho. La batería, completa y variopinta, de una calidad cercana al Jazz haciendo de digno acomañante al verdadero referente de la banda, el bajo. En cuanto a la voz, tápate la nariz y agudiza el aire que sale de tu garganta hasta casi parecer un crío haciendo el idiota y te habrás acercado, un poco quizás, al registro de Les. Ahora hinchate a alucinógenos e invéntate unas letras delirantes, locas y pasadas de rosca y quizás toques la temática que Les toca. Ponle el punto serio con alguna que otra crítica social enmascarada (American Life, en la que he de reconocer que me gusta hasta la guitarra) y habrás comprendido algo de toda esta historia que navega por los mares de queso. Y por último, contrata a creadores que se inventen personajes encarnados por gatos, castores, cerdos, vaqueros de miraguano y camareros de brazos interminables y habrás conseguido corresponder en la pantalla al delirante universo del que se habla en este disco. Como decía al principio, merece la pena verse algún que otro video de Primus porque es una actividad de lo más divertida. Tienen unos cuantos hechos en stop motion desternillantes.

Y así son estos tipos, así de virtuosos y divertidos. Y así nos dejaron este estupendo compendio de buenísimas canciones en 1991, todas ellas de difícil escucha y de difícil aceptación para los oídos del gran público, de ahí el merito de seguir en la brecha y de ser tan importantes tras tantos años de la misma línea musical.

A destacar:
  • Here come the bastards, Those Damned Blue-Collar Tweekers, Jerry Was a Race Car Driver, etc.
  • El bajo y la voz, es decir, Les Claypool.
  • La estupenda combinación bajo-batería y los breaks tan limpios y rompedores de ésta.
  • Venga, va, me voy a quedar con un poco de la guitarra. Que sea la de “American Life”, en la que tiene su parte de protagonísmo, como ya he dicho.
Crítica publicada el 21 de noviembre de 2010

martes, 29 de diciembre de 2009

Gish (1991) - The Smashing Pumpkins


Descubrí este “Gish” en la estantería de discos de mi tío Rafa, sangre de mi sangre y una de las personas con las que más a gusto me siento. Estaba en el apartado “moderno” dentro de la inmensa discoteca que posee de discos de los años 60 y 70. Allí también descubrí el “Blood Sugar Sex Magik” de RHCP, el “Where you been” de Dinosaur Jr. O el “Nothing Shocking” de Jane's Addiction. Verdaderas joyas de los 90's tratándose de un oyente especializado en la música de 20 años atrás.

Yo ya conocía a Smashing Pumpkins (no entraré en el debate de si se escribe con el “The” delante o sin él, creo que D'Arcy no lo tomará en cuenta) pero no sé muy bien de qué; ¿Paco Pérez Brian en “De 4 a 3”? ¿Leyendo el “Popu”? ¿A través de Fermín? El primer recuerdo que me viene a la cabeza es un día en la piscina en la época en que estábamos dejando entrar en la panda al gran Fermino que se presentó con el “Siamese Dream” (1993) y que me lo dejó. Siento no recordar si ya lo había escuchado o no pero sea como fuere ese disco fue y sigue siendo, sin duda, de los más importantes en mi vida. A partir de ahí Fermín se convirtió en incondicional de los de Chicago y se compraba todo lo que se le ponía a tiro (sus padres le daban más del doble de paga que a mí) disfrutando yo así de todo ello unas semanas después. Así pasó por mis manos el “Pisces Iscariot” (Joya de 1994 que ocupa un importante puesto dentro de la lista de outtakes llegados a mis manos) o el “Vieuphoria” (1994) y así pasé a engrosar la lista de amantes de los Smashing Pumpkins.

Pues bien, en 1991 Corgan dio a luz la opera prima de su banda; y digo Corgan y digo “su banda” porque nuestro amigo se empeñó en grabar él todos los instrumentos menos la batería para “ganar la consistencia que deseaba” iniciándose así un malestar constante presente en el resto de miembros y una fama de tirano sobre Corgan que desembocaría en la disolución de la banda a finales de la década.

Una vez separados y vueltos a juntar, Smashing Pumpkins tienen a día de hoy, finales de 2009, siete discos de los cuales, sin duda, los tres primeros acaparan toda la clase: "Gish" (1991), "Siamese Dream" (1993) y "Mellon Collie And The Infinite Sadness" (1995) Centrándonos en el “Gish” hay que empezar reconociendo la calidad musical y de sonido que ofrece para ser un primer trabajo y hay que responsabilizar de ello al productor, Butch Vig (Sonic Youth, Nirvana) al propio Corgan, gran músico al fin y al cabo cuya meticulosidad arruina bandas pero genera grandes trabajos y, por qué no, a Jimmy Chamberlin, por tener el privilegio de ser el segundo compositor de las canciones y por adornarlas con grandes momentos de percusión demostrando ser así un gran batería. Esta conjunción de elementos desencadenó unos riffs potentes ("I am one", "Tristessa"), unos cambios de ritmo estupendos (Rinhoceros, el final de "Bury me " que salva a la única canción que flaquea un poco) y unas baladas bien bonitas y a la postre muy características de Smashing Pumpkins a lo largo de toda su carrera ("Crush", "Daydream")

En definitiva, que un primer disco puede ser muchas cosas, a saber:
Por ello, ocupe este estupendo “Gish” un lugar en este blog tan cargado de emociones y buenos discos, ocupe un lugar en vuestra discoteca, déjese escuchar por los incrédulos y por los que lo desconocían, vuelva a ser escuchado por los que lo olvidaron y désele el valor que tiene.

A destacar
  • I am one.
  • Las guitarras de Rhinoceros, heterogéneas y terminando en épicas.
  • Toda la percusión.
Crítica publicada el 29 de diciembre de 2009

domingo, 4 de octubre de 2009

Use Your Illusion II (1991) - Guns And Roses


Tal y como dije en la crítica del “Use Your Illusion I” y aunque ahora tenga mis dudas tras volver a escuchar concienzudamente ambos álbumes, esta segunda parte me caló mucho más que aquella desde el principio. Incluso recuerdo que el color de la portada siempre me gustó más, qué tendrá eso que ver ¿verdad? El caso es que todo en este álbum tenía para mí algo en especial. La obra empieza con “Civil War”, la primera canción de los cuatro vinilos que escuché cuando llegué a casa y de la que me imaginaba un video apoteósico al estilo del “Brothers In Arms” de Dire Straits pero con más tiros y bombas. Después se suceden una serie de cortes dispares pero originales que me convirtieron en un fan consumado de una banda que estaba por un lado en la cumbre del mundo y por otro al borde del precipicio.

Este Use Your Illusion II ahora, una vez envejecido, no me parece tan excepcional. Ahí está el cierre “My World” capricho de Axl, quien lo firma, que no me dice demasiado (y que ahora me recuerda muchísimo al "Army Of Me" de Björk de 1995), o la poco apropiada “Knocking On Heavens Door”, más preparada para ser llevada al directo que para ser escuchada y disfrutada en el Walkman o en tu habitación de adolescente llena de pósters de Guns N`Roses o Metallica (aúnque el video que inserto es anterior y cojonudo y es que ese concierto en el Ritz de 1988 es una verdadera joya) Pero en ese momento coetáneo a la edición del trabajo ni la primera era un horror ni la segunda destrozaba el original, con lo cual el disco entró; entró y gustó tras la primera escucha. Eso es un punto a su favor porque cierto es que hay discos que no entran de primeras y que luego, poco a poco, a fuego lento, te van cautivando; también hay discos que te cautivan la primera vez, incluso las primeras cincuenta veces y luego lo descubres en la estantería pasados los años y ves entonces que realmente no era para tanto y tu gusto musical lo desecha de forma natural y luego están los que, como éste, entran a la primera y ahora, pasados muchos años, sigue cayendo bien. Así es la relación, al menos mi relación, con los discos. Así de caprichosa e irregular.

Como decía, “Civil War” fue la primera canción que escuché y estuvo girando una y otra vez mientras me intentaba aprender el arpegio del principio, luego vino “You could be mine” que en navidades descubriría en Terminator 2 junto a un Schwarzenegger haciendo de bueno y tararearía en el cine para que la gente se diera cuenta de que me la sabía. También está en esta segunda parte el “Don´t Cry (Alt. Lyrics)”(aquí en directo), versión con diferente letra al “Don´t Cry” del Use Your Illusion I que me gustaba más por el hecho de tener letras “alternativas” y por estar yo en la época de empezar a pensar en que quería ser un tipo “alternativo” También me gustaba mucho el “Get In The Ring”, pese a su simpleza melódica, con esa mala leche y esa lista de gente de revistas, críticos musicales etc. a los que mandan a tomar por culo. Hoy por hoy, y si no fuera porque no fue sólo escrita por Axl, me daría asco, pero como también estuvieron allí Duff y Slash la respetaré. Como veis, tengo al Sr. Rose en un pedestal.

Por otro lado, he de decir que este disco abusa bastante del piano y eso es algo que no me gusta hablando de una banda de “Hard Rock” Abusan en el Use Your Illusion I y abusan en este Use Your Illusion II, en canciones como “Civil War” o “Breakdown” o “Pretty Tied Up” Lo cierto es que nunca me gustaron ni Dizzy ni las coristas que llevaban en directo, vaya.

En conclusión, yo he cambiado. En 1991 me volví loco por este disco pero a día de hoy con los oídos y la mente totalmente educados el primero de los dos, el amarillo, me parece bastante mejor. Lo veo con unas raíces más profundas, con más clase, con más impronta de Izzy Stradlin. Es cierto que en los dos hay grandes canciones, grandes solos y maravillosos riffs pero también algun que otro bajón. Por ello coged vuestros vinilos y una cinta de 60, id al tocadiscos con pletina de vuestro padre y grabaos las dos caras con las canciones que más os gustan. Así podréis escucharlas una tras otra sin bajadas de calidad mientras vais en la ruta escolar rumbo al instituto.

A destacar:
  • Civil War
  • Pretty Tied Up
  • So fine
  • Estranged
  • You Could Be Mine
  • Don't Cry (Alt. Lyrics)
Crítica publicada el 04 de octubre de 2009

lunes, 15 de junio de 2009

Use Your Illusion I (1991) - Guns And Roses


Corría el verano del año 1988 cuando fui de vacaciones con mis padres y unos amigos de éstos y conocí a Guns And Roses y a U2. Por aquel año U2 descansaban de la tremenda gira “The Joshua Tree Tour” y preparaban su yankie "Rattle & Hum" (1988) y GN’R acababan de sacar el "Lies" (1988) Fue entonces cuando canciones como el “One In A Million” o el “You´re Crazy” me dieron a conocer el lado desenchufado de los gunners y me abrieron las puertas a su bestial debut, “Appetite For Destruction” (1987) en lo que adivino como el despertar de mi gusto musical actual ya qua hasta ese año mis oídos aún no habían alcanzado la madurez y me limitaba a escuchar discos que mis padres o hermanas se habían comprado o grabado hacía tiempo, desde el "Music For The Mases" (1987) de Depeche Mode hasta el "Ayer, Hoy, Y Siempre" (1982) de Raphael o los primeros discos que me compré yo unos años atrás, la banda sonora de Platoon y una recopilación de los Righteous Brothers. Por lo tanto no fue hasta este fabuloso 1991 cuando empezaron a salir discos, yo a comprármelos en el momento de su venta y a escucharlos frescos, coetáneos, vivos.

Así ocurrió con estos dos Use Your Illusion. Recuerdo el momento de ir a “Madrid Rock” a comprármelos en estupendos y coloridos vinilos a y empaparme de todos y cada uno de sus cortes durante horas y horas. Son nada más y nada menos que 30 canciones que voy a despellejar como se merecen, en dos volúmenes empezando por este "Use Your Illusion I" (1991) que, pese a que desde siempre me gustó menos que el Use Your Illusion II (1991) tiene grandes momentos.

¿Qué destacar de esta primera entrega? Algo a destacar en todas las entregas de GN’R siempre que han sido GN’R, es decir, desde 1987 hasta 1991: Las guitarras. Por un lado los solos de Slash tras la cobertura rítmica de Izzy en las archifamosas y fantásticas “Don’t Cry” y “November rain”, y por otro los riffs de Izzy, presente en los mejores cortes del disco y creador único de las dos canciones de Guns And Roses que más indagan en las raices del Blues y el Country de la América profunda: “You ain’t the first” y “Double talkin’ jive” y que de vez en cuando me hacen recordar que los States siguen siendo el alma de la buena música. Y sin que sirva de precedente pues amo a Slash, quiero reivindicar la figura de Izzy Stradlin habiendo quedado demostrada la importancia que tuvo para el grupo pues desde que se fue en medio de la gira de este disco la banda ni ha sido banda ni ha publicado un minuto de música al nivel que esperábamos y deseábamos todos. He aquí mi reconocimiento.

Y así Guns & Roses forjaron esa idea de “vive rápido, muere joven” con ocho años de aplastante R’N’R, Hard Rock, Folk y con una lenta y desconsoladora muerte que llega hasta nuestros días con la publicación del insoportable “Chinese Democracy” (2008) que bien se podía haber quedado otros 17 años en el estudio de la mansión de Mr. Rose.

A destacar:
Crítica publicada el 15 de junio de 2009

miércoles, 18 de marzo de 2009

Blood Sugar Sex Magik (1991) - Red Hot Chili Peppers

Una vez más tengo que agradecer a mi amigo Jacobo la introducción en mis oídos de un maravilloso grupo y otra vez, como no podía ser de otra manera, a través de su mejor disco, este Blood Sugar Sex Magik.

Tengo recuerdos de la segunda mitad de la década de los 90 estando en su habitación en nuestro barrio de Aluche, en Madrid, escuchando este disco e hinchándonos a fumar lo que le pillábamos al Olivo en el Cerro de Almodóvar. Son recuerdos difusos y muy especiales porque en esos días nos formábamos como personas y nos educábamos los unos a los otros a través de la música que íbamos descubriendo. Fueron años en los que de cara a la galería aceptábamos cómo nos intentaban guiar nuestros padres y profesores porque no había otro camino en nuestra acomodada situación de clase media española pero en los que desde dentro teníamos nuestros propios designios y en los que la diversión, la amistad y la embriaguez forjaban nuestras personalidades frente a la batuta de la música. Por eso discos como el que hoy nos ocupa fueron tan importantes para nosotros ya que nos indicaban el camino a seguir para lograr ser unos locos y desobedientes adolescentes.

El Blood Sugar Sex Magik es un disco de 73:54 minutos cuando los CDs vírgenes de la época tenían una capacidad de 74 minutos (Sí, me lo grabé y, hasta ahora, nunca me lo ha comprado) Está compuesto de 17 divertidas y profundas canciones que, sobrepasando en su mayoría los 4 minutos, conjugan unos bajos elaboradísimos y heterogéneos con una batería limpia y pegadiza, una voz juvenil y con ganas de fiesta y unas guitarras en manos de, desde mi punto de vista y hoy en día, el número 1 en su puesto: John Frusciante. Quiero destacar a este miembro por encima de los demás debido a que sobre un escenario siempre ha sido lo que yo he querido ser. Verle moverse y echarse hacia atrás mientras toca con tanta facilidad unas melodías tan conocidas y de tanta calidad es un verdadero placer.

He de decir que nunca he sido un erudito del funk ni del rap y que ni siquiera tras escuchar este disco he seguido estos géneros con demasiado interés pero la disposición que han impuesto los RHCP en todos sus discos me hace pensar antes en la calidad de músicos que tengo ante mí frente al estilo de música que estoy escuchando. Y hago esta afirmación sin perder de vista ninguno de los discos que han publicado porque desde que volvieron a la actividad en 1999 con el “Californication” un montón de “sabios” se han dedicado a criticarles sin piedad; Es cierto que han perdido un poco de frescura y, quizás, la originalidad, y que ya están algo mayores, sí, pero todos ellos merecen mi respeto.

A destacar:
  • Los guitarristas. Es curioso pero, al contrario de la norma, de RHCP me quedo con el vaivén que han tenido en el puesto de guitarrista. Como ya he dicho, Frusciante es y será uno de mis verdaderos ídolos, pero no quiero olvidarme del “One Hot Minute” (1995) ni de Dave Navarro. Creo que es un gran disco y que el ex-Jane’s Addiction tuvo mucho que ver en ello. Me duele bastante, pues, que desde el regreso de Frusciante no hayan vuelto a tocar ni un tema de ese álbum porque los directos se pierden grandes piezas.
  • El simple pero hermoso solo de “I Could have lied”. Simple y hermoso como otros tantos de John.
  • El temazo que da nombre al disco: “Blood sugar sex magik
Buque.

Crítica publicada el 19 de marzo de 2009

lunes, 2 de marzo de 2009

Temple of the dog (1991) - Temple of the dog

Era, sin duda, el momento idóneo. Decididamente, el año perfecto y los actores adecuados para sacar un disco tan lleno de sentimiento y de calidad improvisados como este “Temple of the dog” El motivo de la aparición de este grupo fue la muerte de Andrew Wood, cantante de “Mother love bone

Los créditos del disco son muy significativos del por qué y el cómo del mismo: [...] Andrew Wood, who lived with Chris, worked with Jeff, + played an ocasional acoustic set with Stone. Green river broke up + Andrew joined Stone + Jeff. ...Mother love bone. Life was great. Soundgarden made records, toured, ¿pocked? hard, flourished. Mother love bone made records + and was on the verge of... And we all lost our beautiful friend, Andrew. The rest of us hung. Told stories. Helped each other, laughed, cried. Life was confusing. Chris wrote two amazing songs about Andy (Say hello to heaven and Reach down, asked Stone + Jeff + Matt 2 record them. Yes. Life moves on. We jammed. Guitar wizard, master of animal sounds Mike came by. We did coffe. We huge carcass-less meals with cyclops and drank with septiem + the other Gods. Music flowed, we got excited, played a show, wrote more songs + peeled in a(n) 10 pounder. ...In a good way. 10 songs. Spontaneous. Creation. Emotion. Very pleasing. Real music. No analyzing. No pressure. No hype. Just music to make music. Frineds and a reason. Chemistry. Beauty. LIFE RULES!

En definitiva, Matt Cameron (batería de Soundgarden), Mike McCready, Stone Gossard y Jeff Ament (guitarristas y bajista de Pearl Jam) y Chris Cornell (voz de Soundgarden) andaban sumergidos en los orígenes de la inminente explosión de Grunge y decidieron hacerle este homenaje a Andrew Wood. Así, entre noviembre y diciembre de 1990 se juntaron con un par de ideas de Cornell (autor de la música de 7 de las 10 canciones y letrista de todas ellas) y dieron forma y vida a este estupendo disco que, pese a tener pinceladas tanto de Pearl Jam (guitarras) como de Soundgarden (batería) tiene una personalidad marcada por influencias nada afines a las de la música que se hacía y se siguió haciendo en el Seattle de principios de los años 90. Así, en este disco se aprecian instrumentos, voces y bases con reminiscencias clásicas de rock, blues y hasta folk americano. Música encontrada en las raíces como queriendo decir a quien lo escucha que el dolor que lo ha originado está muy muy dentro de sus autores. Pero no es un disco triste; La tristeza está claramente representada en “Say hello 2 heaven”, “Hunger strike” o “Call me a dog” pero también hay un espacio para la energía en “Pushing forward back” o “Your saviour

Yo conocía la existencia de esta grabación pero tan sólo había oído “Hunger strike” en un directo de Pearl Jam que se compró Jacobo (¿te acuerdas, Jako? Ese disco de “Live & Alive vol 2.” que luego me regalaste) en la que Vedder cantaba a capella un par de estrofas junto con el público. Creo que un tiempo más tarde escuché otras cuantas canciones en una cinta que tenía mi primo... En definitiva, que haciendo gala de lo que significaba en esos años para un adolescente como yo: un disco de esos raros y difíciles de tener en una época sin Internet y todo lo que eso supone (P2P, eMule, MySpace etc.) tardé bastante tiempo en tenerlo al completo, y mucho más tiempo en comprármelo original (hace unos pocos meses, de hecho)

A destacar:
  • El final de Your Saviour.
  • El intercambio de riffs entre Mike McCready y Stone Gossard en Reach Down que prolonga la canción hasta 11 minutos.
  • La escueta pero directa letra de “Wooden Jesus
Buque.

Crítica publicada el 03 de marzo de 2009

domingo, 9 de noviembre de 2008

Nevermind (1991) - Nirvana


La verdad es que me sabe un poco raro tener que decir algo de este disco; un disco tan, tan famoso. Me quedaría en un breve pero contundente comentario: Nirvana editó en 1991 el disco más convulsionante de las últimas décadas. Ahí lo dejaría, e instigaría a todos a que lo oyesen una y otra vez. Pero puesto que tengo el propósito de hablar de toda esta retahíla de discos fuera de serie, lo haré también con este “Nevermind

Nirvana no son, como se dijo en intentos de revistas y programas musicales, los creadores del Grunge, en el caso de que lo admitamos como un movimiento real, algo que yo, personalmente, no hago, aunque sí existiese de alguna manera una conexión, quisieran ellos o no, entre grupos como Nirvana, Pearl Jam o Soundgarden. Dicho movimiento, o como lo quieras llamar, aconteció en el espacio y el tiempo en esos finales de la década de los 80 y principios de la de los 90 y, hoy por hoy, pese a que algunos de los grupos que lo integraron sigan rodando, es algo del pasado y que nunca volverá. Por lo tanto, antes de ellos ya estaban los Melvins, Mudhoney, Mother Love Bone o Green River, grupos de los que bebieron estas bandas. Lo que hizo Nirvana fue llevar, no creo que intencionadamente, toda esa actitud a lo largo del planeta, consiguiendo así tanta popularidad por medio de este Nevermind.

He de decir que Nirvana me gustan mucho, me encantan, siempre ha sido así, pero este disco no me tuvo tan cautivado como otros de los editados en 1991. Sí me pasó más con el “In utero” (1993) que me pilló con una conciencia musical algo más educada y sí me pasó, por supuesto, con la actitud del grupo, con la forma de afrontar la popularidad con tanto desparpajo y con tan poco respeto. Así es como yo quería afrontar mis días de instituto y mis broncas en casa, esa era la actitud. Lo malo es que le pasó lo mismo a tanta gente desencantada, que el movimiento llegó tan lejos como la tele y la moda quisieron.

Musicalmente el "Nevermind" es una bomba, una cantidad de energía contenida en 12+1 brutales temas pero lo que más me gusta de sus cortes es la simplicidad de los mismos: La forma que tienen de llegar tan hondo y hacerte mover la cabeza tan fácilmente con unas premisas tan sencillas: Una batería compuesta de bombo, caja, un par de platos y un timbal y una guitarra y un bajo que tocan prácticamente lo mismo y que en el caso de la guitarra es casi exclusivamente quintas... Ahí está el logro de este disco y la genialidad de sus compositores. Con esto se nace o no, y punto.

He disfrutado de Nirvana durante años y verles en mi televisor y en mis videos me ayudó a pasar con pena y con gloria de una niñez típica y estructurada a una adolescencia frenética y salvaje. Todos mis locos recuerdos de esos años llevan de fondo canciones y flashes de este grupazo. Brindo, pues, por ellos y, cómo no, por este pedazo de álbum.

A destacar:
Buque.

Crítica publicada el 13 de enero de 2009

jueves, 9 de octubre de 2008

Leisure (1991) - Blur


Llegó la hora de adentrarse en el onírico mundo de Blur, en esos coros juveniles, esas botas Martins y esos polos Fred Perry; en ese desparpajo y esas ganas de acostarse con el mayor número de chicas posibles; en esos pasos por festivales del Reino Unido haciendo más vida de asistente que de grupo participante y en esos conciertos en tugurios de mala muerte dejando atónitos a los 100 asistentes de turno. Señoras y señores, estamos en 1991 y estamos ante el álbum de debut de Blur, uno de los mejores grupos que ha dado el Reino Unido.

Al pensar en el Leisure me viene constantemente a la cabeza un fresco y animado oleaje de juventud y unas enormes ganas de pasarlo bien heciendo música, algo que miles de grupos de amigos hemos intentado alguna vez pero que tan sólo unos pocos como Blur han conjugado con un enorme talento y, por tanto, han podido realizar. Es cierto que no es su mejor disco, ni mucho menos, de hecho el propio Damon Albarn ha dicho que junto con el “The Great Escape” (1995) son los dos peores discos de la banda. No sé si tendrá razón porque a mí ninguno de los discos de Blur me parece malo y, desde luego, lo que desprende es una energía que continuaría con el"Modern Life Is Rubbish" (1993) y el "Parklife" (1994), sus dos mejores trabajos, y que iría perdiendo fuerza después con trabajos como el "13" (1999) o el "Think Tank" (2003) donde se ve una clara ruptura con un pasado genial y un giro hacia nuevas historias de menor calidad, quizás. Los años noventa, por tanto, son la cima de la banda y el pistoletazo de salida, este "Leisure", de ahí su importancia.

Visto que no es un album que destaque en la discografía de Blur por su calidad, voy a centrarme en lo que significó y en cómo eran Blur por aquellos años. Para ello os recomiendo que echéis un vistazo al video "Starshaped" (1994) en el que veréis, según la sinopsis del mismo Tres años de cámara oculta en la carretera con Blur, desde Reading 1991 a través de los oscuros años de la CEE en 1992 y hasta el Modern life y en el que descubriréis a unos casi adolescentes Blur intentando acustumbrarse a que una cámara les siga en sus conciertos, sus fiestas, sus broncas etc. También es un documento para ver cómo eran Blur en directo por entonces. No muy buenos, por cierto, especialmente Albarn que nunca se ha caracterizado por tener una gran voz.

A destacar:
  • Las letras. No sé si para bien o para mal pues no son grandes escritos, pero reflejan fielmente el espíritu juvenil del disco. Leed "Fool", "She's so high" o "There's no other way" (You're taking the fun / Out of everything / I don't want to think at all)
  • "Repetition" y lo bien que queda cada instrumento junto al otro (¡Hasta la voz!)
Buque.
Crítica publicada el 06 de diciembre de 2008

Black Album (1991) - Metallica


1991, con 15 años conocía a Metallica que por entonces editaban su quinto vinilo, pero no dejaban de ser, a mis infantiles ojos, unos peludos que no me llamaban la atención. Pero cuando realmente me calaron hondo fue tras la edición de este disco y, sobre todo, tras la visualización en la televisión de videos como “Enter Sandman”, “Sad But True” (adoro este video, con esos ojos de Hetfiled y esos fans volviéndose locos) y “Nothing Else Matters”, sobre todo éstos dos últimos que, tras grabarlos de la MTV me los ponía una y otra vez. Este detalle es una clara muestra del cambio radical que vivió el sonido de la banda con este disco y que les valió numerosas críticas por parte de sus más clásicos y greñudos fans.

El popularmente conocido como “Black Album” (1991) tuvo un montón de singles, hasta cinco, de lo que se deduce que fue un verdadero éxito al que Ulrich & Co. supieron sacar partido con una impresionante gira de 4 años que empezó en octubre de 1991 y terminó en agosto de 1994, llegando a tener, Metallica nunca se han cansado del directo, una pequeña continuidad entre agosto y diciembre de 1995 llamada “Escape from the Studio '95” cuando ya grababan su siguiente álbum “Load” (1996). Como anécdota diré que en 2006 repitieron la misma fórmula cuando ya grababan su disco "Death Magnetic" (2008) con "Escape from the Studio '06" Concretamente entre el 12 de octubre de 1991 y el 4 de julio de 1993 Metallica permaneció tan sólo 77 días sin estar en la carretera. Con ésto quiero dar énfasis a la que para mí es una de las mejores giras de todos los tiempos que, junto con el ZOO TV de U2, adornan el especial momento musical que se vivió a lo largo de todo el planeta en el principio de la década de los 90. En 1993 y para poner la guinda a esta espectacular gira, editaron la caja “Live Shit, Binge And Purge” con tres horas de audio, cinco de video y hasta un nudo del pelo de James Hetfiled dentro de una réplica de uno de los baúles de gira del grupo ¡Delirante! En junio de ese mismo año, Metallica actuó en el campo del Rayo Vallecano en Madrid bajo un manto de agua de impresión. Yo lo vi en video y la envidia no me dejó tranquilo hasta que tres años más tarde, en 1996, les vi en el estadio de La Peineta junto a mi Fermín y mi Guillermo El conquistador” teloneados por Corrosion Of Conformity y Soundgarden ¡Casi nada! Y para terminar con el apartado de la fabulosa gira de Metallica con motivo de su “Black Album” hablaré del escenario en la gira “Wherever I May Roam Tour” en los arenas de EEUU y Canadá que, en forma de diamante, se situaba en el centro del recinto y que tenía dentro del mismo un área reservada para unos pocos fans, llamada “Snakepit”, nido de serpientes o manicomio donde ¿Cómo no volverse loco? En la caja “Live Shit, Binge And Purge” (1993) están los planos y aquí podéis ver dónde estaba (aunque Hetfiled y su voz están terribles...) o también aquí

Este "Black Album" se inicia con uno de los primeros riffs que me aprendí en guitarra, el de “Enter Sandman”, para poder acompañar a mi amigo Michel en las tardes/noches de la playa en Benidorm con la guitarra española de mi hermana mayor. Detrás de este riff llegaron el resto de riffs del álbum que apostaría por decir que son los que más gente se han aprendido con sus guitarras en todo el planeta. Yo mismo, por ejemplo, he de decir que este disco ayudó, sin duda, a que me gustara de verdad tocar la guitarra porque era una pasada tocar sus canciones a dos guitarras y que aquello sonara bien. Luego llegaron los “Contortus” con Jaume, Fer y Jacobo y ese gusto se convirtió en adicción. Lástima que al final nunca saliésemos del local de ensayo...

Y poco más voy a decir de este estupendo disco. Que revela la maestría de sus creadores y cómo supieron convertir su fama dentro del mundo del Thrash en fama estelar a nivel mundial haciendo temblar los cimientos de los arenas y estadios de todo el planeta con una mezcla de sonidos duros, melodías y riffs para recortar y pegar en la pared.

A destacar:

  • La limpieza del bombo en todos los cortes. (El primer doble bombo al que presté atención)
  • Los seis minutos largos de "The Unforgiven" cargados de emoción.
  • El poner “Through The Never” justo delante de “Nothing Else Matters” y convertir en esos diez minutos en un contraste cojonudo entre el más veloz heavy y la más hermosa balada.
  • La pedazo de gira de cuatro años. ¿Cuánta gente habrá podido ver a estos tipos en directo desde 1981?
Buque.
Crítica publicada el 20 de octubre de 2008

domingo, 21 de septiembre de 2008

Badmotorfinger (1991) - Soundgarden


Descubrí a Soundgarden gracias a mi amigo Fer. Cuando yo no podía salir de Pearl Jam y Nirvana, él, siempre un paso más heavy, me dejó escuchar el disco que afianzó las sólidas bases de la fama de Soundgarden: “Superunknown” (1994) llamado a continuar dentro de mí con la catarsis que me supusieron los otros dos referentes de lo que hemos aceptado en llamar “sonido Seattle” o directamente “Grunge”: El “Nevermind” de Nirvana y el “Ten” de Pearl Jam. Lamento meter a estos discos en el mismo saco pero ejercieron una influencia gravitatoria sobre mí de parecida magnitud teniéndome la primera mitad de los años 90 sentado en una silla dentro de una habitación a medio amueblar a través de cuyas ventanas sin cortinas entraban a diario estos y otros discos que inmediatamente se ponían a rotar en torno a mi cabeza como si de satélites se tratase.

Metido de lleno en este rollo adolescente (Adidas “Gazelle enfundadas y manchadas el primer día para parecer más guarro, pantalón corto y camisa de mangas largas, jugueteo con determinadas drogas) el siguiente disco de Soundgarden que escuché fue éste, “Badmotorfinger” y pronto entendí de dónde había salido y cómo evolucionó su sucesor, “Superunknown”.

Badmotorfinger” es un disco fuerte, rápido y con guitarras donde sus creadores muestran una perfecta sintonía entre conocer un instrumento técnica y anímicamente. Y ésta no es una frase hecha, es una afirmación declarada empíricamente tras escuchar cuidadosamente los cortes del álbum. En cuanto a la voz de Chris Cornell, hay quien la ha tachado de copia de las grandes figuras del heavy de los años 70 y 80 como Ozzy Osbourne o Robert Plant. Bien, yo creo que Chris Cornell creció escuchando los discos de Black Sabbath y Led Zeppelin y que ha sabido conjugar magistralmente estas influencias con la increíble potencia y el amplio registro de su voz. ¿Quién no plasma en sus obras las influencias de las que ha bebido? Por contra diré que su voz hasta el Superunknown no me gusta tanto, me parece algo estridente. Los dos últimos discos de Soundgarden se vuelven más oscuros, lentos y pesados y eso se nota tanto en las guitarras como en la voz.

Badmotorfinger” fue eclipsado por los otros discos de 1991 sacados por Nirvana o Pearl Jam, pero una vez que sus copias comenzaron a salir de las tiendas de discos, se consagró, desde mi punto de vista, como uno de los mejores discos del año (Incluso fue nominado para un Grammy) y permanece en las estanterías de medio mundo dejándose oír de vez en cuando por sus dueños o por Dj’s de garitos guarros. Hoy, Soundgarden llevan unos años separados y sin vistas de volver dejando también para otros hueco en mis oídos, pero el callo que han producido en mi interior seguirá intacto hasta que el tiempo y el destino, acaben conmigo.

Como regalo, no os perdáis la versión del Rusty Gage de Jonnhy Cash. ¡Hilarante!

A destacar:
  • La locas guitarras de “Jesus Christ Pose
  • La armonía perfecta entre guitarra y voz con “Outshined” (“I’m looking California, and feeling Minnesota” ¡Genial!)
  • El mundo visto a través de un cristal totalmente opaco con “Slaves and bulldozers” Y especial mención al video que editaron en 1992: "Motorvision" de donde está sacado éste video. ¡Conseguidlo!
  • El sabor a himno de “Mind riot
Buque.

Crítica publicada el 21 de septiembre de 2008

sábado, 7 de junio de 2008

Trompe Le Monde (1991) - Pixies

No recuerdo bien cuándo descubrí a los Pixies. Se que no fue con el “Trompe Le Monde” ya que antes los había oído en una cinta que tenía mi hermana con el Doolitle (1989) por una cara y el Seven (1992), de James, por la otra. El contenido de esa cinta supuso uno de los puntos musicales de inflexión que educaron mi oído para convertirlo en lo que es ahora. ¡El Seven de James y el Trompe Le Monde de los Pixies en un mismo cassette! En esa cinta, nunca olvidaré la extraña relación que se me ocurrió entre la canción “There goes my gun” y la serie de Doctor Who ¿tiene alguna maldita relación? El caso es que la intro de la serie me recuerda al principio de la canción... No lo sé, pero cada vez que empieza me imagino una estrambótica cabina de teléfono roja sobrevolando el parlamento de Londres.

Pero tenemos entre manos el Trompe Le Monde, el último disco de estudio de los Pixies y el más pulido. Este vinilo llegó también a mis manos a través de mi hermana Sonia, que a su vez lo conoció por su amigo Güeris, españolización de la expresión Where is en alusión a la canción "Where is my mind" del “Surfer Rosa” (1988) de los Pixies y apodo con que se conocía a dicho sujeto que, de tanto fumar canutos, no sabía ni dónde tenía la cabeza. Recuerdo y reconozco que no lo escuché con mucho ahínco hasta que se lo compró en CD tiempo después mi doctorado en música, Fermín, y me lo dejó. Entonces, me cautivó de los pies a la cabeza y de la punta de la nariz a la de los dedos.

Algo que me gustaría destacar de los Pixies en general y, por lo tanto, del Trompe Le Monde, es el curioso contenido de sus letras. Elegir un tema para hablar del trágico final de uno de los extraterrestres de Roswell (Motorway to Roswell) o dedicarle otra, Alec Eiffel, a Alexandre Gustave Eiffel:
Little Eiffel stands in the archway
Oh alexander I see you beneath
The archway of aerodynamics

O relatar el camino hacia la extinción de un punkarra (Sad punk) no tiene desperdicio. Por cierto, la última estrofa de esta canción dice “I read something about a son of a gun named extinction” ¿Habrá alguna relación Vaselines-Nirvana-Pixies? No olvidemos que Kurt Cobain, fan confeso de los Pixies, reconocería la gran influencia que el grupo ejercería en Nirvana. Y todo ello rodeado de la genialidad y simplicidad de los Pixies, si bien, como ya he dicho, en este disco subieron un escalón más técnicamente hablando.

Un gracioso recuerdo que tengo de la canción homónima que abre el disco se desarrolla en la terraza del piso que mis padres tenían en Benidorm y donde estaba con mi amigo de la playa Michel echando un petilla (varios, imagino, por la historia que me monté) y según sonaban sus rápidas y díscolas guitarras me imaginé que él y yo echábamos a volar desde dicho balcón y surcábamos el mar Mediterráneo a ras del agua a una velocidad de espanto. ¿Habéis escuchado esas guitarras? Son una locura. Cierto es que en ese agosto de 1993, 94, 95, 96, ó 97 ¡ya no lo recuerdo! no sólo llegó THC a mi cerebro con lo cual la alucinación seguramente tuviese un principio activo químico claramente delimitado en el tiempo (la noche anterior) y en el espacio (la fría arena de la playa de Poniente)

Y para terminar dejaré una pequeña crítica y unos regalos. En cuanto a la crítica diré que cuando escuchaba a los Pixies en los años noventa, tenía un concierto de 1988 en Zurich que me volvía loco pero como ya se habían separado pensé que nunca podría verles en directo. Así llegó 2004 cuando se reunieron para hacer una gira (y sacar un dinero) y los vi en Festimad en 2004 (el último que se celebró en el parque del Soto, en Móstoles y el último de calidad) y en Paredes de Coura en 2005 y no me impactaron tanto como pensé siendo ambos grandes directos, eso sí, pero vi a unos Pixies algo fuera de lugar. Cierto es que en directo nunca han sido la alegría de la huerta pero bueno. En definitiva, que hubiese disfrutado mucho más de haberlos visto en 1988, vaya. Y en cuanto a los regalos, aquí tenéis una actuación en el show de David Letterman (qué grandes grupos ha llevado siempre este hombre a sus programas) junto con la banda del programa que, por cierto, dejan de lado a Dave Lovering y a Kim Deal. Una curiosidad, el bajista de la banda de Letterman es clavadito a Mark Arm, el de los Mudhoney ¿Que no? Aquí, una entrevista en el 120 Minutes donde tocan U-Mass y Planet of sound. Y por último

A destacar:

  • El final de Alec Eiffel
  • La pérdida de papeles de Subbacultcha y el enlace con la hermosa Distance Equals Rate Times Time
  • La letra de Motorway to Roswell

Buque.

Crítica publicada el 7 de junio de 2008