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lunes, 2 de marzo de 2009

Temple of the dog (1991) - Temple of the dog

Era, sin duda, el momento idóneo. Decididamente, el año perfecto y los actores adecuados para sacar un disco tan lleno de sentimiento y de calidad improvisados como este “Temple of the dog” El motivo de la aparición de este grupo fue la muerte de Andrew Wood, cantante de “Mother love bone

Los créditos del disco son muy significativos del por qué y el cómo del mismo: [...] Andrew Wood, who lived with Chris, worked with Jeff, + played an ocasional acoustic set with Stone. Green river broke up + Andrew joined Stone + Jeff. ...Mother love bone. Life was great. Soundgarden made records, toured, ¿pocked? hard, flourished. Mother love bone made records + and was on the verge of... And we all lost our beautiful friend, Andrew. The rest of us hung. Told stories. Helped each other, laughed, cried. Life was confusing. Chris wrote two amazing songs about Andy (Say hello to heaven and Reach down, asked Stone + Jeff + Matt 2 record them. Yes. Life moves on. We jammed. Guitar wizard, master of animal sounds Mike came by. We did coffe. We huge carcass-less meals with cyclops and drank with septiem + the other Gods. Music flowed, we got excited, played a show, wrote more songs + peeled in a(n) 10 pounder. ...In a good way. 10 songs. Spontaneous. Creation. Emotion. Very pleasing. Real music. No analyzing. No pressure. No hype. Just music to make music. Frineds and a reason. Chemistry. Beauty. LIFE RULES!

En definitiva, Matt Cameron (batería de Soundgarden), Mike McCready, Stone Gossard y Jeff Ament (guitarristas y bajista de Pearl Jam) y Chris Cornell (voz de Soundgarden) andaban sumergidos en los orígenes de la inminente explosión de Grunge y decidieron hacerle este homenaje a Andrew Wood. Así, entre noviembre y diciembre de 1990 se juntaron con un par de ideas de Cornell (autor de la música de 7 de las 10 canciones y letrista de todas ellas) y dieron forma y vida a este estupendo disco que, pese a tener pinceladas tanto de Pearl Jam (guitarras) como de Soundgarden (batería) tiene una personalidad marcada por influencias nada afines a las de la música que se hacía y se siguió haciendo en el Seattle de principios de los años 90. Así, en este disco se aprecian instrumentos, voces y bases con reminiscencias clásicas de rock, blues y hasta folk americano. Música encontrada en las raíces como queriendo decir a quien lo escucha que el dolor que lo ha originado está muy muy dentro de sus autores. Pero no es un disco triste; La tristeza está claramente representada en “Say hello 2 heaven”, “Hunger strike” o “Call me a dog” pero también hay un espacio para la energía en “Pushing forward back” o “Your saviour

Yo conocía la existencia de esta grabación pero tan sólo había oído “Hunger strike” en un directo de Pearl Jam que se compró Jacobo (¿te acuerdas, Jako? Ese disco de “Live & Alive vol 2.” que luego me regalaste) en la que Vedder cantaba a capella un par de estrofas junto con el público. Creo que un tiempo más tarde escuché otras cuantas canciones en una cinta que tenía mi primo... En definitiva, que haciendo gala de lo que significaba en esos años para un adolescente como yo: un disco de esos raros y difíciles de tener en una época sin Internet y todo lo que eso supone (P2P, eMule, MySpace etc.) tardé bastante tiempo en tenerlo al completo, y mucho más tiempo en comprármelo original (hace unos pocos meses, de hecho)

A destacar:
  • El final de Your Saviour.
  • El intercambio de riffs entre Mike McCready y Stone Gossard en Reach Down que prolonga la canción hasta 11 minutos.
  • La escueta pero directa letra de “Wooden Jesus
Buque.

Crítica publicada el 03 de marzo de 2009

jueves, 6 de marzo de 2008

Ten (1991) - Pearl Jam

Me atrevo a afirmar, que “Ten” es el disco que más me ha influido en toda mi vida. En 1992, un año después de que fuese editado, mis amigos Alberto, Fer, Jacobo y yo, comenzamos a escuchar música por nuestra cuenta, lejos de la influencia que ejercían sobre todos nosotros nuestros hermanos mayores, excepto en el caso de Fer que creo que escuchaba estos grupos desde que nació, quizás porque nunca tuvo un hermano mayor que le influenciase.

En nuestro barrio habían instalado una antena parabólica hacía un tiempo y podíamos ver la MTV. Una MTV que, desde mi punto de vista, estaba en su punto álgido con programas como “Alternative Nation”, “120 minutes”, “Beavis and Butthead” o “Most wanted” lejos de los hortera años 80 y del decepcionante giro dado en la década posterior.
Husmeando en esa maravillosa MTV de 1992 vi el video de “Even flow”, grabado en directo en el teatro Moore de Seattle y quedé marcado ¡Cuánta energía sobre un mismo escenario! Era como coger los momentos más salvajes de quince grupos en directo y condensarlos en 5 minutos. Impresionantes, sobre todo Eddie Vedder, jugándose el tipo al lanzarse al público desde uno de los balcones del teatro.

Fer se compró la cinta y me la dejó. En mi casa estábamos de obras y mi habitación consistía en un ventanal enorme sin cortinas, un denso olor a gotéele y una cama plegable, debajo de la cual tenía el radiocasete donde sonaban una y otra vez los temas del “Ten” Son días que recuerdo con especial intensidad porque los 15 años, al menos mis 15 años, representan el momento en el que dejas de jugar a lo que te parecen chorradas de niñato, comienzas a cuestionar lo que te dicen los padres y prefieres estar con los amigos en la calle o en tu cuarto encerrado antes que con la familia. Sé que pueden ser palabras duras para un padre, pero es así; es la cumbre de la adolescencia.

Y en todos esos momentos estuvo a mi lado el “Ten” de Pearl Jam; un disco irrepetible, con una fuerza y una rabia descomunales y con unos cortes que no rozan la perfección porque la superan. En cuanto a sus canciones, todas tienen la máxima puntuación, mi más alta admiración desde todos los ángulos; energía y sosiego en un mismo álbum.

1991, the year punk broke, año en que Pearl Jam lanzan su primer y mejor disco. El primero de una serie que, pese a haber ido bajando de calidad, no la han llegado a perder, aúnque sí la energía. El “Ten” se llevó la palma de la energía de todos los trabajos de Pearl Jam y de ahí fue bajando muy lentamente con los dos siguientes: “VS” (1993) y “Vitalogy” (1994) y algo más deprisa a partir del “No code” (1998) llegando a perder “excepcionalidad” pese a seguir siendo grandes discos. Si hablamos de una gran e irrepetible caída, no es lo mismo si se salta desde 10.000 metros que desde 100. No sé si me explico.

El 15 de febrero de 1992 Pearl Jam actúan en la sala “Revolver”, en Madrid, ante 500 personas entre las que se encuentra mi amigo Guillermo “El conquistador” que no olvida la imagen del Eddie Vedder recorriendo la sala en brazos del público de delante a atrás ¿Qué cojones andaría haciendo yo ese día? Perder el tiempo y seguro que nada mejor que estar en ese concerto ¿Qué andabas haciendo tú?

A destacar:
  • Todo. Este disco es como un gran orgasmo que empieza con los juegos preliminares del primer corte, “Once” y termina contigo dormido sin haberte quitado ni el condón con el último, “Release” cuyo final, curiosamente, te lleva al principio de “Once
Comenta este disco, por favor, y muchas gracias.

Buque.

Crítica publicada el 6 de marzo de 2008