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jueves, 6 de marzo de 2008

Ten (1991) - Pearl Jam

Me atrevo a afirmar, que “Ten” es el disco que más me ha influido en toda mi vida. En 1992, un año después de que fuese editado, mis amigos Alberto, Fer, Jacobo y yo, comenzamos a escuchar música por nuestra cuenta, lejos de la influencia que ejercían sobre todos nosotros nuestros hermanos mayores, excepto en el caso de Fer que creo que escuchaba estos grupos desde que nació, quizás porque nunca tuvo un hermano mayor que le influenciase.

En nuestro barrio habían instalado una antena parabólica hacía un tiempo y podíamos ver la MTV. Una MTV que, desde mi punto de vista, estaba en su punto álgido con programas como “Alternative Nation”, “120 minutes”, “Beavis and Butthead” o “Most wanted” lejos de los hortera años 80 y del decepcionante giro dado en la década posterior.
Husmeando en esa maravillosa MTV de 1992 vi el video de “Even flow”, grabado en directo en el teatro Moore de Seattle y quedé marcado ¡Cuánta energía sobre un mismo escenario! Era como coger los momentos más salvajes de quince grupos en directo y condensarlos en 5 minutos. Impresionantes, sobre todo Eddie Vedder, jugándose el tipo al lanzarse al público desde uno de los balcones del teatro.

Fer se compró la cinta y me la dejó. En mi casa estábamos de obras y mi habitación consistía en un ventanal enorme sin cortinas, un denso olor a gotéele y una cama plegable, debajo de la cual tenía el radiocasete donde sonaban una y otra vez los temas del “Ten” Son días que recuerdo con especial intensidad porque los 15 años, al menos mis 15 años, representan el momento en el que dejas de jugar a lo que te parecen chorradas de niñato, comienzas a cuestionar lo que te dicen los padres y prefieres estar con los amigos en la calle o en tu cuarto encerrado antes que con la familia. Sé que pueden ser palabras duras para un padre, pero es así; es la cumbre de la adolescencia.

Y en todos esos momentos estuvo a mi lado el “Ten” de Pearl Jam; un disco irrepetible, con una fuerza y una rabia descomunales y con unos cortes que no rozan la perfección porque la superan. En cuanto a sus canciones, todas tienen la máxima puntuación, mi más alta admiración desde todos los ángulos; energía y sosiego en un mismo álbum.

1991, the year punk broke, año en que Pearl Jam lanzan su primer y mejor disco. El primero de una serie que, pese a haber ido bajando de calidad, no la han llegado a perder, aúnque sí la energía. El “Ten” se llevó la palma de la energía de todos los trabajos de Pearl Jam y de ahí fue bajando muy lentamente con los dos siguientes: “VS” (1993) y “Vitalogy” (1994) y algo más deprisa a partir del “No code” (1998) llegando a perder “excepcionalidad” pese a seguir siendo grandes discos. Si hablamos de una gran e irrepetible caída, no es lo mismo si se salta desde 10.000 metros que desde 100. No sé si me explico.

El 15 de febrero de 1992 Pearl Jam actúan en la sala “Revolver”, en Madrid, ante 500 personas entre las que se encuentra mi amigo Guillermo “El conquistador” que no olvida la imagen del Eddie Vedder recorriendo la sala en brazos del público de delante a atrás ¿Qué cojones andaría haciendo yo ese día? Perder el tiempo y seguro que nada mejor que estar en ese concerto ¿Qué andabas haciendo tú?

A destacar:
  • Todo. Este disco es como un gran orgasmo que empieza con los juegos preliminares del primer corte, “Once” y termina contigo dormido sin haberte quitado ni el condón con el último, “Release” cuyo final, curiosamente, te lleva al principio de “Once
Comenta este disco, por favor, y muchas gracias.

Buque.

Crítica publicada el 6 de marzo de 2008