
Noviembre de
1991, llevo 5 meses teniendo 15 años y algo más de 3 escuchando a
U2.
U2, ese grupo que mi hermana mayor empezó a escuchar porque por aquel entonces pertenecía a una
iglesia evangélica donde le contaron que
U2 eran evangélicos. Un lío de creencias, sin duda, pero que motivó el que los irlandeses llegaran a mis virginales e influenciables oídos. En esos tres años desde que conocí a U2 hasta que editaron “
Achtung Baby” (
1988-1991) había tenido tiempo de empaparme bien con los 8 anteriores discos de la banda y me sentía ya un erudito de U2: Tenía y podía demostrar poseer sólidos conocimientos del grupo, había escuchado sus discos decenas de veces, había leído sobre ellos y buscaba compulsivamente sus fotos en las revistas y sus videos en la televisión.
Un sábado, el programa “
Rockopop” de
TVE anunció el estreno del nuevo video de
U2, “
The fly” Un video que nunca había visto, de una canción que había escuchado a penas un par de veces en la radio. Estaba, por primera vez, ante un disco de
U2 con canciones nuevas no sólo para mí, sino para el resto del planeta, todo un acontecimiento en mi vida. Por fin,
Beatriz Pécker anuncia el video y lo veo. La canción me sonaba extraña, no tenía nada que ver con “
I still haven’t found what I’m looking for” o “
A sort of homecoming”, himnos comerciales de la banda, ni tan siquiera con “
Bullet the blue sky” o “
Indian summer sky” que se podrían calificar de canciones poco convencionales de
U2. Ésta era una canción con guitarras cortantes, una voz que más parecía un susurro y un clima agobiante y oscuro. En el video aparece
Bono en cuero negro, con esas estrambóticas gafas de mosca dirigiendo el tráfico en las calles de Londres y cambiando con un mando a distancia con antena de medio metro los canales de los televisores de un escaparate mientras se repiten los mensajes que les acompañaron durante toda la gira: "
Everything you know is wrong", "
beLIEve" o "
Watch more TV", - Pero ¿qué es ésto? - me dije. Con 15 años y una idea tan mesiánica de
U2 el golpe fue brutal.
Pero la canción, el cambio de aires, la fuerza, el desparpajo, me gustaron, de tal modo que acepté el giro, me compré el vinilo y comencé a escucharlo y escucharlo descubriendo en cada surco la obra maestra que fue, es y será siempre.
U2 habían roto, una vez más, con lo que habían hecho hasta ese momento y, una vez más, la rotura les había salido redonda. Se embarcaron en una exitosa gira
desde febrero hasta noviembre de 1992 que enlazó con su siguiente álbum,
“Zooropa” (
1993) cuya gira por el viejo continente y Oceanía no terminó hasta
diciembre de 1993 dejando memorables momentos como el rap de George Bush entonando el “
We will rock you” de Queen, la bailarina del vientre moviéndose sensualmente para Bono durante “
Mysterious ways”, el segundo escenario en el centro del público etc. El
22 de mayo de 1993, por fin, actuaron en
Madrid donde les llevábamos esperando desde que hicieran temblar los cimientos del
Bernabéu 6 años atrás y en esta ocasión, como no podía ser de otra forma, dieron un concierto espectacular que pasó a convertirse en mi primer concierto “serio” y en el mejor que han dado en Madrid (sin contar el de 1987)
Con
“Achtung Baby”
U2 llegaron al techo, coronaron la cumbre y, aunque han seguido haciendo grandes discos y grandiosas giras, nunca volverán al nivel alcanzado en
1991, el mejor año para otra banda, una vez más.
A destacar:
- ZOO TV TOUR: El inicio de los conciertos con Bono saltando delante de una inmensa pantalla en Zoo Station", la energía de “Until the end of the World” y su apoteósico final, la belleza de "Trying to throw your arms around the world" mientras Bono graba con su cámara a una fan bebiendo champán etc.
- Que no haya un acorde, una letra, un ritmo que no me estremezca. Por obligación a destacar algo: "Love is blindness", "Acrobat" y "The fly"
Buque.Crítica publicada el 17 de abril de 2008